FRANCISCO VILLA, EL PERSONAJE

PRIMERA DE DIEZ PARTES                                                                                     

La Revolución Mexicana de 1910 tuvo en Pancho Villa su brazo armado más importante; fue el gran estratega de la guerra que se convirtió en el personaje central de la historia, el mito y la leyenda de la revolución. De Villa se han escrito y se siguen escribiendo biografías, relatos y novelas; los corridos revolucionarios que exaltan su valentía y lamentan su muerte se siguen cantando; en la pintura mural del siglo XX su figura es imprescindible y en el séptimo arte el tema de Villa está vigente tanto para el cine mexicano como para el norteamericano.

Villa nació en el caótico siglo XIX, en el que el país se debatió en luchas intestinas buscando, una vez lograda la independencia de España, la integración nacional. Los tres siglos del virreinato impidieron a la Nueva España la consolidación del desarrollo económico, político y cultural al instaurar un sistema de relaciones feudales en el que la sociedad estuvo dividida entre los dueños de las minas y haciendas (criollos y peninsulares) y los peones, los esclavos y los siervos. Encima de esta estructura de tipo medieval se superponía la Iglesia como gran propietaria de la tierra y el capital.

Esta es la sociedad que en 1821, año en el que España reconoce la independencia de México, buscará a lo largo del siglo XIX integrarse como una nación hasta que llegue la revolución de 1910 que se echaba a cuestas la enorme tarea, aun no consumada después de un siglo de luchas y tres de opresión, de integrar definitivamente la nacionalidad y transformar también definitivamente las caducas y regresivas relaciones de producción (Revueltas, 1983, p.103).

El Porfirismo, instalado en el poder desde 1876, recibió al siglo XX con una tasa nula de generación de empleo; la tenencia de la tierra se concentraba en grandes terratenientes que acaparaban el 83.4% de las tierras laborables y, en lo político, la dictadura impedía el desarrollo de la democracia que exigían los intelectuales y los terratenientes.

Al iniciar 1910, la población mexicana se componía de quince millones de habitantes, entre los cuales nueve millones eran peones o campesinos sin tierra que conformaban una pequeña minoría obrera, altamente explotada. Los campesinos acasillados y medieros condenados a la miseria formaban el otro gran estrato y, por último, existía una minoría burguesa constituida por profesionistas y terratenientes liberales que exigía la modernización de las estructuras de producción, especialmente las del campo, para desarrollar el sistema de libre competencia.

Antes de 1910, los mexicanos vivieron años de hambre por la sequía prolongada, los campesinos no tenían tierras de cultivo y los obreros estaban severamente explotados. Estos factores socio económicos fueron favoreciendo el desarrollo de un bandolerismo rural tanto en el norte como en el sur de la República y el consecuente surgimiento de líderes de los desposeídos; mientras que, por otra parte, las exigencias de apertura democrática de los liberales terratenientes propiciaron el surgimiento de caudillos que encabezaron la lucha política misma que había iniciado pacíficamente y, ante su propia debilidad, tuvo que unirse a la sublevación armada masiva. Al final, líderes campesinos y caudillos liberales seguidos por las masas, irán juntos a una cruenta lucha por más de una década. En esa década el personaje, mítico, histórico y legendario es Francisco Villa....CONTINUARÁ