Antes de empezar esta colaboración, agradezco al Ing. Jorge Mojica Vargas, y a la casa editora del periódico Victoria de Durango, por permitirme este espacio sabatino a lo largo de dos años. Es un gusto pertenecer a esta gran familia y compartir mi comentario con “los tres lectores” que fielmente leen a “la Chora Valencia” y los demás amigos y seguidores de este matutino.
Ahora bien. Cualquiera que haya transitado en los últimos meses por el centro histórico, ya sea en camión, taxi, carro o bicicleta, no puede negar que el caos vial en esta transitada “zona turística” es un auténtico infierno. A raíz de que se embellecieran los edificios y calles del primer cuadro de la capital, el transito automotriz es realmente insufrible.
Espero que próximamente con tantos candidatos que habrá en estos comicios para renovar los puestos de poder, haya uno que se decida a entrarle a este complejísimo problema, cuya solución hoy en día, es una verdadera necesidad. Ciertamente antes no se conocía lo que en las grandes ciudades se llaman “horas pico”, donde los conductores se pueden pasar por momentos hasta 20 minutos o más prácticamente estacionados en pleno trafico; pero tan cerca estamos de llegar a eso, que frecuentemente me he tardado de 30 a 45 minutos en atravesar en automóvil las calles de la zona centro, de norte a sur.
Según creo, -a reserva de mejor opinión-, todo este conflicto se debe a la falta de planificación vial de los últimos años. Definitivamente Durango ya no es un ranchito y en las calles del centro no circulan más las carretas movidas por caballos. Los camiones de ruta son los verdugos de las calles y avenidas y si a eso le agregamos la peculiar pericia de algunos acelerados taxistas al volante, el riesgo de que surja un choque o accidente se hace cada vez mayor.
Muchas propuestas se han hecho al respecto, tengo años escuchando que sacarán a los camiones de ruta del centro histórico, pero todavía no pasa nada. También se ha intentado cambiar el sentido de ciertas calles de manera “estratégica” para darle mayor fluidez al tráfico, pero a pesar de que muchas personas se han inconformado en los últimos años por esta situación, la medida no resuelve el conflicto.
Hace tiempo también se propuso prohibir el estacionamiento en las calles de esta zona y por consecuencia últimamente se ha optado por quitar los parquímetros para eficientar el tráfico. A causa de esto el sábado pasado se quitaron de la calle Juárez un total de 30 parquímetros, dos áreas de discapacitados y un área de carga y descarga.
La medida causó mucha inconformidad entre los comerciantes de la zona, quienes según parece están dispuestos a cerrar la calle para revertir la acción que califican como pragmática y arbitraria; sin embargo, tampoco creo que de esta forma algo se solucione.
Definitivamente todas estas prácticas no resuelven ni resolverán el problema de fondo, toda vez que tan sólo son paliativos que a la postre no lograrán satisfacer las necesidades urbanas de un acelerado crecimiento en el padrón vehicular.
Tanto tráfico perjudica la imagen de nuestras embellecidas calles y si no se hace algo bien pensado las cosas empeorarán. Sería bueno aprovechar este momento político para lanzar un reto para quienes pretenden la curul de Zambrano y la del Ayuntamiento de la capital y así pedirles que elaboren un proyecto bien fundado para darle de una vez por todas un cauce justo a este problema.
No hay que darle más vueltas al asunto. El reto está en la mesa para todos los actores políticos, llámense verdes, azules, amarillos, coludidos o tricolores. Para resolver el problema del caos vial en el centro histórico ¿quién dice yo?