Victoria de Durango arribó a los tres lustros de existencia como medio escrito plural y comprometido con el desarrollo democrático de la sociedad duranguense.
Son 15 años de avances para abrirse paso - incluso frente a situaciones adversas y difíciles- y ser preferido cada vez por mayor número de lectores en un entorno comunicacional cada vez más abierto y competitivo.
Vaya una viva felicitación al Consejo de Administración, en particular a Jorge Mojica y a todo el excelente equipo que hace posible la consecución de logros y avances continuos del periódico en el que orgullosamente colaboramos, sabedores de que, día tras día, se fortalece el importante papel de nuestro medio al ser formador de opinión pública, propulsor y defensor eficaz de las mejores causas ciudadanas.
Si existe un valor fundamental en el periodismo posmoderno ése es el de la credibilidad.
Recientemente en una discusión sobre la credibilidad de los medios, columnistas y articulistas de Durango un ciudadano perspicaz me cuestionó:
“Los medios en Durango, quizá con la excepción del Victoria, parecen estar de un solo lado, son muy escasas, si no inexistentes las voces plurales o críticas, la crítica sociopolítica siempre hace falta, porque es una condición necesaria no sólo para la efectiva rendición de cuentas por parte de los gobernantes sino además para el fortalecimiento de la cultura política y el desarrollo democrático”.
Dicho esto mi interlocutor me lanza una puntillosa pregunta: “Sé que se han hecho encuestas en Durango que dicen que tales o cuales articulistas o columnistas de distintos medios son los más leídos, pero dígame ¿Quiénes gozan de credibilidad y buena fama como informadores y formadores de opinión independientes y realmente libres de ataduras políticas o intereses económicos de los medios donde trabajan?”…. –Algunos sí, algunos sí, le contesté.
Antes que particularizar en torno a filias, intereses y tendencias de los distintos medios de comunicación, comunicadores y columnistas de Durango, vislumbremos soluciones para garantizar la transparencia, ética e independencia de los medios y los trabajadores de la información. Veamos.
Para fortalecer la opinión pública con medios plurales, cada vez más libres e independientes y de esa forma fortalecer las causas ciudadanas y la credibilidad de los medios, debemos pugnar por el establecimiento de una legislación –tanto nacional como local- que garantice la existencia de medios plurales y mecanismos transparentes y equitativos de gasto gubernamental en publicidad y propaganda.
Dicha legislación debería evitar la censura o mordaza indirecta que consiste en presiones de la clase política a medios de comunicación y periodistas, amenazando con escatimar la asignación o retirar la “pauta publicitaria” a los medios críticos o que incluyen colaboraciones críticas en sus páginas o espacios.
La publicidad y propaganda gubernamental sería regulada por dicha ley de medios, para transparentar a qué medios se les da la publicidad, cuánto y cuándo se otorga y cuándo se quita y porqué.
Uno de los beneficios de esta ley sería lograr distribuir la publicidad oficial de manera que todas las voces sean escuchadas, garantizando que se escuche la voz de los medios que no pueden llegar a la publicidad comercial.