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Culto al cuerpo

 

Los cambios de peso, los reajustes emocionales, el envejecimiento natural y los embarazos hacen que tu piel sufra varios cambios, cuídala con estos consejos

Agencias

La disposición genética, los cambios hormonales, el subir y bajar de peso de peso, los embarazos, el inevitable paso del tiempo y los malos hábitos como el consumo de tabaco, grasas y alcohol configuran un explosivo cóctel que afecta al colágeno y la elastina, soporte natural de la piel.
Ante este desequilibrio, el cuerpo produce metaloproteinasas, enzimas que destruyen y aceleran el deterioro de la piel, y como consecuencia aparecen arrugas, manchas, sequedad, aspereza y opacidad en la dermis, problemas que requieren el cuidado diario para mejorar o desaparecer.

CUIDA TU PIEL
La envoltura corporal, que posee menos glándulas sebáceas que la piel del rostro y también sufre las agresiones de los rayos solares, exige exfoliación semanal e hidratación diaria para reafirmar, alisar y reponer la película hidrolipídica que se eliminada tras la ducha.
Además, el simple gesto de aplicar leche hidratante evita la acumulación de células muertas en la superficie y calma las irritaciones. Resultan más eficaces los productos reafirmantes, ya que actúan como una malla flexible que tensa el cuerpo. Sin embargo, es insuficiente cuando se han cumplido los 40.
“A esa edad, es necesario un producto de efecto global que prevenga el deterioro celular con antioxidantes, ilumine y suavice la piel con vitaminas e hidrate durante todo el día con fórmulas ricas en glicerinas y mantecas”, explica Isabel Picou, responsable de importante firma cosmética.

GLÚTEOS Y BRAZOS
La falta de firmeza empeora la celulitis y afloja la piel de la cara interna de los brazos y los muslos, zonas del cuerpo que ceden sin reparo ceden ante la ley de la gravedad. Con ejercicio y tratamientos específicos es posible recolocarlas y mantenerlas en su sitio.
Los glúteos, los músculos más grandes de la anatomía humana, suele perder su redondez y firmeza cuando la grasa y las toxinas se acomodan sobre el colchón.
Exfoliarlos una vez a la semana para acabar con las células muertas y dejarlos en condiciones óptimas para que reciban las bondades y beneficios de los productos anticelúltiticos es muy recomendable.
Además de frotarlos con un guante de crin, siempre con movimientos ascendentes para estimular la circulación, oxigenar los tejidos y suavizar la piel.
La vida sedentaria y el paso del tiempo permiten que la ley de la gravedad actúe sobre ellos a capricho y los torne flácidos y blandos. Caminar una hora, subir y bajar las escaleras, tomar fruta y verdura y beber agua ayudan a mantenerlos en su sitio.
Una solución a este problema podría ser una lipo-gluteoplastia: intervención que elimina el tejido adiposo, esculpe las nalgas y alrededores y aumenta el volumen donde es necesario.

CUELLO, ESCOTE Y SENOS
El cuello, el escote y los senos están unidos por un manto de piel común que actúa a modo de sostén natural. La falta de firmeza provoca el desvanecimiento y desplome de los senos.
La escasez de grasa junto a la ausencia de soporte óseo y un menor número de melanocitos convierten el escote y el cuello en una zona altamente sensible al envejecimiento prematuro. Los cambios hormonales mensuales y la lactancia también explican el deterioro de los senos.
Si las arrugas verticales y las manchas sustituyen al sensual y femenino escote, se deben tomar cartas en el asunto para que el envejecimiento no adquiera mayor protagonismo.
Limpiar, exfoliar e hidratar son buenos hábitos que ayudan a preservar su juventud. Geles, sueros y cremas específicas son un plus para combatir la pérdida de firmeza.